Soltero/a ... ¿y sin apuro?

Por Maria Elena Medina


Hola amado/a hermano/a, es necesario para mí decirte que este escrito es producido con el único objetivo de que el Nombre de Dios sea glorificado. Sería maravilloso para mí que Dios pueda bendecirte a través de esta obra literaria, que toca un tema poco ministrado. Digo poco ministrado porque lo dan a conocer matrimonios rotos, noviazgos deshechos después de haberse prometido amor eterno. Esto es muy común en el mundo y lamentablemente también en la iglesia.
No es extraño que las relaciones se destrocen en el mundo porque éste esta gobernado por Satanás, pero debería causarnos espanto que suceda en el Reino de Dios.

Lo que te voy a compartir es en parte experiencia personal y por otra parte testimonios de otras personas.

Los posibles estados civiles de todas las personas (en esta época) son soltero/a, casado/a, divorciado/a y viudo/a. Me voy a abocar en el estado civil soltero/a. Hasta que no haya un pacto legal de dos personas ante los hombres y ante Dios, se dice que todavía están solteros; si debiesen escribir en un formulario su estado civil no escribirían comprometido/a o de novio/a, sencillamente porque ese estado civil para las leyes del mundo secular no existen. Y me animaría hasta de decir que para Dios tampoco existe, si lees con frecuencia la Biblia notarás que no existe tal palabra: noviazgo. Lo que existe es el desposorio, que en los tiempos en que fue escrita La Biblia, era tomado como se diría ahora “compromiso”, con la gran diferencia que en ese entonces el desposorio era legal, todavía la pareja no había consumado totalmente su casamiento y por lo tanto no habían tenido aún relaciones sexuales, si había un repudio de por medio esto incluida una separación legal también, en definitiva un divorcio.
Bien, eso fue hace mucho tiempo, en estos tiempos el compromiso no es legal y por lo tanto si una pareja después de estar comprometida (al casamiento) deshace su relación no caerían en términos estrictos en un divorcio.

Ahora bien, hay una situación que está presente hoy en la iglesia. Los jóvenes se ponen de novio/a y pueden deshacer su relación sin que haya un divorcio.
Pero me parece justo en este momento separar las aguas, hay mucha gente entre los que son del Reino, que dicen ser parte del Reino, pero que no lo son. Esto no nos debería de asombrar porque ya lo dice la Biblia que Satanás se disfraza de ángel de luz, y por supuesto que los que son de él también hacen lo mismo. De todas maneras Cristo nos dijo que podríamos averiguar si el árbol es bueno por sus frutos. (Mateo 7: 15-20).
Pero este escrito no va dirigido a aquellos que no quieren hacer la voluntad de Dios, todo lo contrario va dirigido a aquellos que buscan Su Voluntad. Así que aquí no trataré de convencer a nadie que busque a Dios por que lo doy por sentado.

Pero volvamos a nuestro asunto original: la soltería.
En general, a no ser que hayas recibido de Dios el don de abstinencia, tenés proyectos de casarte y de formar una familia. Y tal vez hayas puesto tus ojos en alguien, y pretendes realizar tu casamiento con esa persona en especial, y tal vez ya te imaginaste como sería la boda, y lo maravillosa que sería tu vida al lado que aquella persona que tenés en tu mente en este momento. Esto, tal vez este sucediéndote. Y todo esto querés hacerlo para la gloria de Dios.
Muy bien, te preguntaste alguna vez si Dios quiere a esa persona al lado tuyo. No querrá a otra persona al lado tuyo.
Si en tu espíritu querés hacer la voluntad de Dios, no te negarías a casarte con otra persona diferente de la cual pretendías. Al fin y al cabo es para la gloria de Dios y para que eso sea posible debemos hacer Su voluntad. ¿Estarías dispuesto/a a negar tus sentimientos si Dios te dice que NO te cases con tu pretendido/a?

Hasta que tuve 18 años yo pensaba que el matrimonio en el Reino era así: dos personas cristianas se gustaban y se casaban. Y es esto lo que ocurre en la mayoría de los casos. Y pensé eso hasta que llegó a mí un material que contenía un testimonio donde dos jóvenes descubrían que debían casarse, pero resultaba que ellos no se gustaban, y no solo no se gustaban sino que además sus corazones se habían involucrado con otras personas. ¡¡¡Que terrible para los sentimientos!!!
Después de esto, mi hermano orando para saber con quien debía casarse recibió en oración el nombre de la chica; para sorpresa de él, esta chica no le resultaba atractiva y tuvo un tiempo de “dolor” porque sus sentimientos no le pertenecían a ella. Como se diría en esta época ella no era de su “tipo”.
Todo esto me hizo pensar que a mí tranquilamente me puede pasar lo mismo. Es decir, que me tenga que casar con una persona que no sea de mi “tipo”.
Mi pensamiento en cuanto al tema empezó a declinar; tengo que confesar que no me gustaba para nada la idea de que yo no tenía que elegir a la persona que estaría conmigo hasta la muerte. Hubo un tiempo de conflicto, estaba entre Dios y yo, claramente debía elegir entre lo que yo quería y lo que quiere Dios.

Pero analicemos un poco más todo esto, ¿de donde nace la idea que debemos casarnos enamorados? Pienso que por muchos años nos han metido en la cabeza a través de diversas maneras una ideología Romántica (Romanticismo). Esto se ve muy claramente, pensá en cómo terminan las novelas; todo está centrado en la pareja, y al fin cuando pasan todos los obstáculos se casan y viven muy felices para siempre. ¡¡¡Y que decir de las películas en el cine!!!! Siempre hay una pareja central, y todo termina bien si ellos terminan juntos, si ellos se separan la gente se va del cine con un sentimiento que le causa pesadez.
Durante décadas nos han convencido que para ser felices tenemos que casarnos con quienes nosotros queremos. Miremos al mundo como ejemplo, en general se casan con quienes quieren casarse, y cómo sigue la historia. Nuestra vida no termina cuando nos casamos como en las novelas.
Yo no estoy diciendo que no nos casemos enamorados, es más, en mi propia vida no pienso en la idea de casarme con alguno de quien no estoy enamorada. Lo que estoy queriendo decir, es que Dios es muy poderoso para revelarnos con quien nos conviene casarnos, y posteriormente hacer que nos enamoremos de esa persona. De hecho me parece que debería seguir con la historia de mi hermano: cuando él recibió que debía casarse con ella pensó en que era sólo un pensamiento suyo, pero volvió a recibir su nombre en la cabeza. Entonces pidió una confirmación de que era de Dios aquello que se le venía a la mente; y efectivamente mientras más pasaba el tiempo más se convencía que debía ser ella. Y comenzó a observarla y a ver que era una muchacha temerosa de Dios, preciosa y virtuosa. Había comenzado a enamorarse de ella. Entonces sus oraciones cambiaron el sentido, empezó a pedirle a Dios que sea ella quien se case con él y no otra, sino ella.
Ahora están los dos muy enamorados, y los planes de casamiento están desde el principio de su relación.

¿Qué debemos hacer entonces?
Creo saber la repuesta......
Pero miremos primeramente qué dice la Palabra al respecto. Todos conocemos el versículo 1 del Salmo 23 “Jehová es mi Pastor, nada me faltará”.
Permitime hacer una reflexión acerca de esto, cuando uno tiene sed, lo que hace casi sin pensar es ir en busca de agua. Gracias a Dios nuestro cuerpo nos avisa cuando tiene una necesidad. Y nosotros hacemos lo posible para suplir esa necesidad totalmente lícita.
Cuando nosotros declaramos “Jehová es mi Pastor, nada me faltará” estamos literalmente creyendo en que Dios suple todas nuestras necesidades. Cuando tenemos dolor en nuestro corazón, por ejemplo, no vamos en busca de nada, sólo de Dios, oramos, nos descargamos y aliviamos. Lo mismo deberíamos hacer en todas las cuestiones que tengamos, primero buscar a Dios, Él nos va guiar.
Esto mismo debemos hacer cuando surja en nuestras vidas la idea, totalmente legítima, de formar una familia en Cristo. No buscar nada. Sino creer que “Jehová es mi Pastor, nada me faltará” y mantenerse en oración y esperar en El. ¿Qué es esperar en Él? Uno puede proclamar que esta esperando en Él, pero ¿cómo saber si estamos esperando en El realmente? Creo que la respuesta es sencilla, la ansiedad no debería ganar terreno en estos momentos. Si vos pensas que estas esperando en Él, examinate sinceramente si estas ansioso/a o no. Eso te dará la respuesta. Una persona que está ansiosa no esta esperando nada en Él. Eso no es un reposo. Pensar en el tema todo el tiempo y en alguien todo el tiempo no es signo de estar en reposo. La Palabra dice “echando toda vuestra ansiedad en él, porque él tiene cuidado de vosotros” 1 Pedro 5: 7.

Veamos otro pasaje Romanos 8: 32 “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ”
Cualquiera podría preguntarse ¿cómo sabré si el/la es la persona con que Dios quiere que me case? Soy testigo fiel de que Dios no va a permitir que alguien que le busca se confunda de persona.
Si Dios nos ha revelado cosas que trascienden de esta vida a la venidera, ¿cómo no nos va a revelar lo que es para esta vida solamente?

¿Cómo debemos comportarnos con los demás?
Hermano o hermana si alguien quiso tener un trato “especial” con vos, estate atento/a a la Palabra del Espíritu Santo, por mano del apóstol Pablo, y diferenciá si esa persona quiere relacionarse con vos santamente; 1 Timoteo 5: 1-2 “No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre; a los más jóvenes, como a hermanos; a las ancianas, como a madres; a las jovencitas, como a hermanas, con toda pureza”. ¿Qué significa esto? La enseñanza también puede ser tomada para las mujeres. Mientras no hayamos recibido revelación de Dios acerca de con quien debemos casarnos, tenemos que ver y relacionarnos con los demás como si fuese un hermano/a biológico.
Si vos tenés un/a hermano/a entenderás mejor, porque jamás se te ocurriría casarte con tu hermano/a; sino que te daría repulsión sólo la idea de pensarlo. Así debemos relacionarnos, con toda pureza.

Un último pasaje (Aconsejo leer todo el libro) Rut 3: 10
“Y él dijo: Bendita seas tú de Jehová, hija mía; has hecho mejor tu postrera bondad que la primera, no yendo en busca de los jóvenes, sean pobres o ricos.”

Ultimas palabras
Me sentiría dichosa si este texto te causó alguna especie de inquietud sobre el tema. Si todavía tenés dudas sobre la veracidad de todo esto, creo que deberías orar para recibir revelación.

María Elena.

Si este escrito te fue de bendición, o queres enriquecerlo contando tu parecer, podes escribirlo a esta dirección de correo electrónico 

medinamaria_2007@hotmail.com

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